Según los expertos reunidos en el IV Foro de Ciencia de la Fundación Lilly

Los investigadores piden asesorar a la Administración en política científica a través de estructuras independientes

  • España debe focalizar más su apuesta por la ciencia, priorizando aquellos sectores en los que puede ser más potente, como el energético, el agroalimentario y el sanitario, logrando que los resultados de la investigación sean más evidentes para la sociedad y, por ende, para los políticos
  • Para lograr la excelencia y atraer talento, los expertos apuestan por estructuras de gestión de los centros que permitan la transferencia y se traduzca en beneficios para la sociedad
  • Asimismo, se ha puesto de manifiesto la relevancia de contar con una Estrategia Nacional de I+D que tenga definidos criterios de evaluación y priorización

Barcelona, 1 de octubre, 2014.- La previsible salida de la crisis económica y de desarrollo que España está viviendo debería suponer un punto de giro a la situación que experimenta la ciencia española. Atraer talento, aportar valor a la sociedad, contar con la implicación de los investigadores en la política científica a través de estructuras independientes, tener una Estrategia Nacional de I+D y definir criterios de evaluación y priorización, son algunas de las recetas que podrían suponer vías de salida, según se ha puesto de manifiesto en el IV Foro de Ciencia, que la Fundación Lilly ha celebrado en Barcelona bajo el título “La I+D en España: cómo salir del atolladero”.

Según ha explicado el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, para salir del atolladero “es obvio que es necesario que las inversiones en I+D se vayan acercando a la media europea, pero no es la única dificultad. El problema de fondo es cultural. Aunque ya no decimos ´que inventen ellos´, en investigación pocas veces llevamos la iniciativa. Tenemos que aprender de los grupos que han sido capaces de liderar proyectos internacionales”. Por eso ha explicado que durante esta jornada se reflexionará sobre la situación actual de la investigación científica en España “sin caer en el derrotismo; intentaremos mostrar las experiencias de las personas que han sabido crear grupos de investigación en España que hoy son una referencia internacional”.

Un ejemplo de que “Se puede hacer”, como titula la última sesión de la Jornada, y de que atraer talento es posible, es el caso del Centro de Regulación Genómica (CRG), que anualmente logra entre 4 y 5 patentes y tiene numerosos acuerdos de colaboración con empresas. Entre los aspectos que su director, el doctor Luis Serrano, ha señalado para lograr ser un caso de excelencia, destaca “una financiación sólida de la Generalitat, un estructura no funcionarial y muy eficiente, investigadores de renombre capaces de atraer talento joven y, sobre todo, la vocación de competir a nivel mundial”.

Y es que, precisamente, en la atracción y retención del talento tiene nuestro país su talón de Aquiles. Lorenzo Melchor, fundador y presidente de la Comunidad de Científicos Españoles en el Reino Unido, donde se estima que trabajan entre 1.500 y 2.000 investigadores españoles, ha explicado las razones por las que hacen las maletas: “La falta de oportunidades que tienen estos profesionales en España se ha agudizado en los últimos años con la crisis, aunque no hay que olvidar la importancia de la búsqueda de laboratorios líderes por parte del investigador español, que opta por un país con un nivel científico puntero. En España existen islas de excelencia establecidas en los últimos 15 años, como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Centro de Regulación Genómica (CRG), que atraen talento, pero la calidad media no es tan buena como la del Reino Unido”.

Para Carlos Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), parte de la situación de la investigación en España se debe a las características de su tejido empresarial, con muchas compañías pequeñas que no pueden hacer I+D. La solución podría ser juntar a actores públicos y privados para lograr que las empresas sí puedan invertir en I+D. “Se insiste mucho en alcanzar la excelencia, pero ésta representa la cúspide de una pirámide que necesita una base sólida. Sin esa base, ese tejido investigador, no habrá excelencia”, ha señalado.

Focalizar los esfuerzos
Otra de las oportunidades que Andradas cree que España tiene para hacerse más fuerte en I+D proviene de “focalizar los sectores por los que hay que apostar. La ciencia básica debe conservarse como valor, pero a la vez hay que buscar dónde podemos destacar”. Entre los ejemplos, ha apuntado a los sectores energéticos, agroalimentarios y sanitarios. Además, en su opinión, ahora mismo falta un convencimiento -sobre todo entre la clase política- acerca de la importancia de la I+D en nuestro país. “Eso se traslada al tejido social, porque la gente valora la ciencia, pero de forma romántica, porque la ve alejada del día a día. Hay que llevar a cabo un cambio que haga que se perciba la importancia de la investigación”.

Para el doctor Serrano, conseguir que la investigación se traduzca en beneficios para la sociedad -bien en salud o en recuperación económica- es precisamente uno de los retos de los centros y que todavía no está suficientemente desarrollado. “Para ello hay que crear estructuras que permitan hacer transferencia, y eso requiere un cambio en los criterios de evaluación y priorización e impulsar un cambio de mentalidad que pasa por que el investigador proyecte en la sociedad las posibilidades que tiene lo que hace”. Además, ha subrayado que un obstáculo a nivel europeo, no sólo español, es “contar con los instrumentos de capital-riesgo, de financiación y de desarrollo que permitan convertir un proyecto en valor”.

Respecto a los recortes en ciencia, Melchor ha pedido que la sociedad los denuncie tal y como hacen con la sanidad o la educación: “Invertir en ciencia hoy es conseguir una mejor Medicina para mañana”. Sólo así se logrará cambiar la mentalidad de los políticos, que “no dejan de ser un mero reflejo de la sociedad”. No obstante, el fundador y presidente de la Comunidad de Científicos Españoles en el Reino Unido ha cargado con parte de la responsabilidad: “Los científicos debemos implicarnos más; quizás hemos dejado todo el peso en manos de ciclos políticos. Necesitamos estructuras autónomas que puedan gestionar con independencia de estos ciclos. En España no hay instituciones tan orientadas a la sociedad como la Academia de las Ciencias en Estados Unidos o la Royal Society en el Reino Unido, es decir, que funcionen de forma transversal y presenten a la sociedad los beneficios que la I+D aportaría”. Por eso ha pedido tender puentes entre políticos y científicos, creando un Consejo de Política Científica formado por científicos que asesoren a la Administración con independencia del color político, de forma que éstos tomen más decisiones basadas en la evidencia científica.

En este mismo sentido, el doctor José Antonio Gutiérrez, consejero honorífico de la Fundación Lilly, ha concluido subrayando “la necesidad de disponer de una Estrategia Nacional de I+D, construida atendiendo a premisas de modernidad y eficacia, con un amplio soporte social y político que sea garantía de estabilidad imprescindible y de los recursos suficientes”.

Fundación Lilly
La Fundación Lilly tiene como objetivo contribuir al mejor desarrollo de la sanidad española favoreciendo la generación y divulgación del conocimiento al servicio de los ciudadanos. Desde hace más de una década, sus actividades se orientan al apoyo y fomento de la investigación (Premios de Investigación Biomédica o Foro de Ciencia); la divulgación del conocimiento (MEDES - MEDicina en ESpañol, reuniones y encuentros de alto nivel científico); y la formación y promoción de los profesionales sanitarios (Programa IESE, Cátedra de Educación Médica). En sus iniciativas se tratan temas novedosos de marcada actualidad, contando para ello con la participación de personalidades sanitarias, científicos e investigadores de prestigio contrastado y el aval del Consejo Científico Asesor de la Fundación.

 

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