IX Jornada MEDES – MEDicina en ESpañol ‘La calidad de la publicación biomédica’

La presión por publicar no tiene por qué ser negativa

  • La calidad de las revistas biomédicas en español y de los trabajos que en ellas se publican se ha incrementado en los últimos años, gracias a aspectos como la seriedad en la periodicidad y la evaluación por pares
  • La publicación de un estudio en español es enriquecedor, aunque es importante que los artículos cuenten al menos con los resúmenes,  palabras clave y títulos en inglés
  • El acceso abierto a las publicaciones ha permitido una mayor visibilidad de los trabajos del resto de investigadores, lo que ha contribuido al avance científico y a la colaboración entre distintos grupos de investigación

Madrid, 3 de julio de 2014.- La Sociedad Científica es cada día más consciente de que su labor investigadora no sólo está formada por sus estudios y trabajos sino también por la inclusión de estos últimos en las revistas científicas. Por este motivo, la publicación científica es ya uno de los pilares del avance de las Ciencias de la Salud, como ha quedado patente en la IX Jornada MEDES “La Calidad de la publicación Biomédica”, organizada por la Fundación Lilly en el seno de los Cursos de Verano de El Escorial de la Universidad Complutense.

La publicación científica se ha posicionado como uno de los productos más visibles de la investigación científica, y “por eso en todos los países está produciéndose cierta presión por publicar. Los investigadores, al hacerlo, son reconocidos por la comunidad científica y justifican su actividad. Además, de esta forma mejoran la competitividad de su institución, ha explicado el profesor Elías Sanz Casado, catedrático del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III de Madrid.

En la fotografía (de izda. a dcha.): José Manuel Sánchez Ron, Académico de la Real Academia Española; José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly; Javier González de Dios, codirector de Evidencias en Pediatría; Francisca Abad, Catedrática de Historia de la Ciencia y Documentación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia; José Antonio Gutiérrez, consejero honorífico de la Fundación Lilly; y Fernando Navarro, director Técnico del Diccionario Médico de la RANM.

Por tanto, el aumento de la necesidad por publicar se traduce a su vez en un incremento de la presión sobre los científicos para hacerlo. Esta presión, que de manera habitual se percibiría como algo negativo, no siempre tiene por qué serlo, en palabras del profesor Sanz Casado: “Depende de muchos factores. En ocasiones, la presión por publicar hace que el investigador trocee un artículo científico para así elevar su producción, lo que suele conducir a una disminución de la calidad de la investigación que publica. Sin embargo, la presión puede no afectar o incluso hacerlo para bien. Este último caso aparece en los investigadores habituados a publicar, a quienes la presión sólo conduce a aumentar o por lo menos a mantener la calidad de sus artículos”.

En cualquier caso, el profesor Sanz Casado ha aclarado que la situación idónea sería una potenciación de la calidad para asegurar una mayor contribución al conocimiento científico, más allá de las presiones”. A este factor ayudaría el que se primase más la calidad que la cantidad de la investigación que se publica. Para lograrlo es preciso “valorar más el conocimiento que aportan las publicaciones”. La calidad de esas publicaciones o del conocimiento que aportan se puede determinar mediante la revisión por pares, y a partir de una serie de indicadores, como el prestigio internacional de la fuente a la hora de publicar.

Publicaciones de mayor calidad
No obstante, la calidad de las publicaciones en español ha mejorado mucho en los últimos años, como ha reconocido Cristina González Copeiro del Villar, directora del Departamento de Gestión de la Información Científica de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). En su opinión, “el idioma ha sido fundamental para poder valorar las publicaciones. En el caso de la biomedicina y las ciencias puras, el inglés es predominante, aunque en el de las humanidades y las ciencias sociales, por sus temáticas más locales, el idioma predominante hasta ahora ha sido el español, e independientemente del idioma de la publicación, es necesario que los metadatos del artículo, título, resúmenes y palabras claves estén al menos en inglés.”.

Según González Copeiro del Villar, el hecho de que un artículo esté escrito en español es enriquecedor, “pero para su reconocimiento en el entorno científico es importante que también esté en inglés, o que al menos lo estén los metadatos antes mencionados, ya que el objetivo principal de los investigadores es que el resto de la comunidad científica lea o cite su trabajo y por tanto se contribuya a una mayor difusión el texto en español”.

El principal avance logrado en el terreno de la publicación en los últimos años ha llegado de la mano del aumento de la visibilidad y del impacto en las bases de datos internacionales. “Las agencias de evaluación miden la carrera profesional del científico en función de estos indicadores, por lo que el idioma, como medio de difusión, impacta mucho en su currículo”, ha explicado la representante de FECYT. “En España, los científicos y las revistas son cada vez más conscientes de ello”. De cualquier forma, además del idioma, hay otros indicadores que también impactan en la mejora de la calidad de las publicaciones científicas, en este caso atribuibles a las revistas, como es el caso de la seriedad en la periodicidad, la evaluación por pares, la identificación precisa de los consejos que conforman la publicación, etcétera.

Más visibilidad con el acceso abierto
Otro de los avances que se han logrado en los últimos años en el terreno de la publicación biomédica ha venido de la mano del acceso abierto. Así lo cree la profesora Remedios Melero, investigadora del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): “La calidad de la publicación es buena, como se refleja en los índices de prestigio de revistas, en parte porque los criterios editoriales en el área biomédica son bastante rigurosos, por ejemplo con la casi obligatoriedad de la declaración ética”.

Y lejos de empeorar, se podría decir que esta calidad ha mejorado con el acceso abierto, que “elimina barreras económicas y de derechos de explotación de las obras, y aumenta la posibilidad de reutilización de los estudios”, ha añadido la profesora Melero, que ha explicado la importancia de poder reutilizar los trabajos: “Se puede publicar donde uno quiera, pero al menos hay que intentar contar con permisos para, por ejemplo, poder depositar la versión final de la publicación aceptada y revisada  en tu propio repositorio, y más trabajando en la Administración pública”.

Además, el acceso abierto cuenta con el apoyo de las instituciones que financian la investigación con fondos públicos, como ha recordado la investigadora al citar a Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de la Agenda Digital europea: “El acceso abierto no es un lujo, es un deber, y los resultados de la investigación financiada con fondos públicos deberían difundirse lo más amplia y rápidamente posible”.

Al acceso abierto se le unen las ventajas de contar con las publicaciones biomédicas en Internet: “La calidad no sólo depende del impacto de la revista, porque la calidad y el prestigio no siempre van de la mano; las revistas de acceso abierto abren las puertas a otros investigadores, que pueden seguir el rastro de los artículos, de forma que la atención se pone en el trabajo en sí y no sólo en la revista en la que se ha publicado. Que el acceso sea abierto no significa que la calidad sea más baja, ya que los estándares de calidad por los que se rigen las revistas de acceso abierto son los mismos que el resto, independientemente del acceso a sus contenidos”.

Según la profesora Melero, la tendencia de la investigación biomédica es a estar en acceso abierto. Una de las causas son que ahora se reconocen revistas que antes no eran vivibles y que muchas de ellas se encuentran registradas en el directorio de revistas de acceso abierto (DOAJ), nacido en 2003 con 300 revistas y que en la actualidad cuenta con en torno a 9.000 de ellas.

MEDES-MEDicina en ESpañol
MEDES es una iniciativa de la Fundación Lilly que tiene como objetivo contribuir a promover la publicación científica en revistas biomédicas en español, así como favorecer su difusión nacional e internacional mediante diversas actividades de formación y divulgación. Dispone de una base de datos de revistas biomédicas en español, a las que se accede de forma gratuita a través de un potente buscador en Internet (www.medes.com). Esta herramienta de consulta bibliográfica a disposición del profesional sanitario actualiza y evalúa sus contenidos de forma continua.

 

Gabinete de Prensa de la Fundación Lilly
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