Amparo Cano, Premio Fundación Lilly de Investigación Biomédica Preclínica

Identifican una molécula que podría ser marcador de mal pronóstico en cáncer de laringe y en algunos tipos de cáncer mama
  • Estudios iniciales realizados por el grupo de la doctora Cano sugieren que esta molécula, llamada LOXL2, también podría ser útil como marcador en cáncer de endometrio
  • La doctora ha dedicado su trayectoria a investigar cómo “viajan” las células tumorales por el cuerpo y producen la metástasis
  • Sus investigaciones sobre la molécula Cadherina-E, implicada en la progresión tumoral del cáncer de mama y otros tipos de tumores, han permitido establecerla como marcador para un mejor diagnóstico de la enfermedad en carcinomas

Madrid, 29 de mayo de 2014.- Evitar las metástasis es actualmente el reto más importante en Oncología. De hecho, el 90% de los fallecimientos por cáncer se debe a las metástasis, aunque ya hay una gran parte de cánceres que se pueden controlar. Es el caso del cáncer de mama, el tumor en cuyo conocimiento más se ha avanzado, pero que pese al diagnóstico precoz y el avance en los tratamientos, todavía entre un 20% y un 25% de los casos acaban presentando metástasis. Estudiar cómo “viajan” las células tumorales por el cuerpo y producen la metástasis, así como identificar las moléculas que las retienen en el origen o que les ayudan en diferentes etapas de su viaje son la principales líneas de investigación en las que está trabajando la Dra. Amparo Cano, Premio Fundación Lilly de Investigación Biomédica Preclínica 2014.

“Hemos identificado una molécula, llamada LOXL2 (lisil-oxidasa-like2), que es un miembro de una familia de proteínas que regulan el medio en el que se encuentran las células, es decir, la carretera por donde se mueven. Nuestro grupo ha definido el papel de la molécula LOXL2 dentro de la célula tumoral y hemos demostrado que es muy importante para que las células puedan llegar a su destino para allí alojarse y empezar a hacer la metástasis”, explica la doctora Cano. Aunque todavía es necesario conocer mejor cómo funciona esta molécula para desarrollar tratamientos, están investigando sus mecanismos para poder diseñar medicamentos que pudieran impedir la acción de esta molécula.

La LOXL2 se está estableciendo como un marcador de mal pronóstico en el carcinoma de laringe, un tumor con pocos marcadores específicos así como en un tipo muy concreto de carcinomas de mama, llamados basales, que no dispone de terapias específicas. “Es decir, analizando la expresión de esta molécula a un paciente cuando se le diagnostica un cáncer de laringe, se podría predecir el riesgo mayor o menor de que pueda desarrollar una metástasis”. No obstante, advierte la doctora Cano que a día de hoy “no está aún implementado en la clínica”. Igualmente, los estudios iniciales realizados por su grupo de investigación sugieren que “también podría ser útil como marcador en cáncer de endometrio”.

Asimismo, adelanta que parte de las investigaciones que se están realizando se dirigen a conocer la relación entre otros tumores, como el melanoma, y otras moléculas de la familia de LOXL2. “Nuestro objetivo es entender mejor por qué esa molécula es tan importante y cómo dirige a las células tumorales a su destino. Creemos que si entendemos los mecanismos que hacen que las células tumorales empiecen a crecer en su destino, podríamos desarrollar estrategias para impedirlo. Es decir, bloquear la metástasis en momentos muy iniciales. Ese es uno de los grandes retos a los que nos gustaría contribuir en el futuro”, apunta.

Cadherina-E, el “corchete celular” que impide la metástasis
A pesar de que los avances en el tratamiento del cáncer han sido espectaculares, hay algunos cánceres, como el de melanoma, el de endometrio o el de páncreas, que siguen generando metástasis en un plazo de tiempo muy corto y de forma muy agresiva, sobre todo si no se detectan en fases muy tempranas. “El mecanismo por el cual las células son capaces de moverse, de migrar y de producir la metástasis no se produce en todos los tumores de la misma manera”, explica la doctora Cano subrayando la dificultad de hacer extensible los conocimientos de un tumor a otros. “Sabemos que el proceso es general, es decir, que las células emprenden ese viaje cuando pierden el “corchete” que las retiene unidas entre sí”. Este “corchete” es la molécula Cadherina-E, cuya implicación en la progresión tumoral en modelos preclínicos y en cáncer de mama describió por primera vez esta investigadora. "La molécula LOXL2 es uno de los factores que "desabrochan" el corchete en algunos tipos celulares", añade la investigadora.

“Cuando describimos el papel de la Cadherina-E en la progresión tumoral de cáncer de mama en el año 1993, no me hubiera atrevido a decir que dos décadas después se utilizaría como marcador para un mejor diagnóstico del cáncer de mama y de otros carcinomas”, señala poniendo de relieve la aplicación de la investigación básica en la clínica, y sobre todo, “lo difícil que es en investigación preclínica hacer proyecciones y predicciones a muy corto plazo de su aplicación”, concluye.

Líneas de investigación innovadoras
Natural de Cieza (Murcia), la Dra. Amparo Cano se licenció en Ciencias Biológicas en la Universidad de Valencia. En 1985, se incorporó como investigadora independiente en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), tras su paso por la Universidad de Michigan y el Massachusetts Institute of Technology, en EE.UU. Forma parte del centro mixto Instituto de Investigaciones Biomédicas "Alberto Sols", CSIC-UAM, y del Instituto de Investigación Sanitaria IdiPAZ, del ISCIII.

Desde entonces, ha estudiado los mecanismos moleculares de la plasticidad celular, la carcinogénesis y la metástasis, con destacables contribuciones científicas que se han visto reflejadas en la publicación de más de 100 artículos científicos en revistas de alto impacto. Hasta la fecha, sus aportaciones han obtenido más de 11.000 citaciones y posee un factor H de 46.

Innovadora en sus líneas de investigación, la doctora Cano ha participado o dirigido más de 25 proyectos de investigación y ha coordinado varios proyectos multicéntricos, como la RETIC (2003-2006) del Instituto de Salud Carlos III, además de dirigir un grupo que forma parte de los consorcios de investigación nacional e internacional pioneros en el estudio de los mecanismos moleculares de la progresión tumoral y la metástasis.

Entre otros méritos, se le ha concedido un proyecto europeo por la Association for International Cancer Research y ha participado en la generación de tres patentes.

 

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