La Fundación Lilly presenta el libro Medicina en español III en el marco de la iniciativa MEDES–MEDicina en ESpañol, que busca mejorar el uso del español como lengua de transmisión del conocimiento biomédico

El lenguaje médico-científico en español necesita más y mejores herramientas para hacer frente a la hegemonía del inglés

  • El libro Medicina en español III, de Fernando Navarro, pone de manifiesto la riqueza y versatilidad del español en este campo
  • El uso de anglicismos y acrónimos es una «invasión» que afecta al conjunto del idioma español pero que debe combatirse especialmente en el caso de la medicina

Madrid, 30 de noviembre de 2017.- «El mayor peligro para el idioma español como lengua de la ciencia es que nuestra sociedad acabe por resignarse al monolingüismo científico que se avecina», asegura el doctor Fernando Navarro, traductor médico, vocal del Comité Técnico de MEDES (MEDicina en ESpañol) y autor del libro Medicina en español III, que cuenta con la colaboración de Diario Médico  y que fue presentado ayer en la Real Academia Española (RAE). En este sentido, el doctor Navarro asegura que «el español puede volver a ser una de las grandes lenguas internacionales de la cultura, también en el ámbito médico y científico. Para ello, precisa de más y mejores traducciones especializadas, con la máxima calidad; pero también de más y mejores libros de consulta, artículos originales y textos de todo tipo escritos directamente en lengua española»

De izda. a dcha: José Ramón Zárate, subdirector de Diario Médico; José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly; José Manuel Sánchez Ron, vicedirector de la Real Academia Española (RAE);  Darío Villanueva Prieto, director de la Real Academia Española (RAE); Javier Ellena, presidente de la Fundación Lilly  y Fernando Navarro, autor del Libro Medicina en español III.

El vicedirector de la RAE, el historiador de la ciencia José Manuel Sánchez Ron,  ha asegurado que iniciativas como MEDES, MEDicina en ESpañol, promovida por la Fundación Lilly y destinada a profesionales de la medicina, constituye un instrumento magnífico en este sentido. Ahora bien, ha indicado que «también sería deseable promover plataformas que utilicen internet centradas en el lenguaje médico, pero destinadas al conjunto de la sociedad hispanohablante, a los ‘legos’, ‘usuarios’ reales o en potencia de la medicina, en la que se aborden cuestiones lexicográficas, terminológicas, de significado e históricas, muy al estilo de como se hace en los tres volúmenes ya publicados de Medicina en español».

Por su parte el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, afirma que «nuestro idioma goza de una salud excelente; no en vano, el Instituto Cervantes señala que más de 500 millones de personas hablan español, lo que posiciona nuestra lengua como la segunda del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín». Sin embargo, es preciso analizar si el español es una lengua que se utilice para comunicar los avances de la ciencia y si su impacto en la comunidad científica internacional se corresponde con su importancia como idioma. «En este punto —asegura Sacristán—  es obvio que, aunque el inglés sea la lengua franca de la ciencia, el español debe ocupar el lugar que le corresponde como lengua de transmisión del conocimiento científico y médico». En opinión de Sánchez Ron, «el uso de anglicismos y acrónimos es una invasión que afecta al conjunto de nuestro idioma, pero que debe combatirse especialmente en el caso de la medicina, en tanto que se trata de una disciplina con la que se relacionan no solo sus profesionales, sino todos los hispanohablantes».

«En los países que no tienen el inglés como lengua materna, los científicos más destacados fueron los primeros en comenzar a publicar los resultados de sus investigaciones directamente en inglés», asegura el autor del libro, Fernando Navarro, para quien este proceder ha tenido dos consecuencias principales. Por un lado, se ha creado una barrera lingüística entre la ciencia médica universitaria de categoría superior —que se publica en inglés— y el ejercicio de la medicina en atención primaria —a cargo de profesionales que leen principalmente en el idioma materno—. Por otro, «se ha generalizado la creencia de que un artículo en inglés es, por el mero hecho de estar escrito en inglés, de mayor calidad que otro en español o cualquier otro idioma», afirma. En muchos países, según este experto, el método de valoración de un trabajo, determinante para la obtención de apoyo económico o para el ascenso profesional de sus autores, «depende no  tanto de la propia calidad del trabajo, sino de factores externos asociados a la revista en la que se ha publicado, que dependen en gran medida de la lengua de publicación y favorecen siempre, sin excepción, a los trabajos publicados en inglés».

Medicina en español III
El objetivo del libro Medicina en español III, según explica el propio autor, «no es resultar instructivo, ni tan siquiera entretenido; pretende ser fundamentalmente un canto vitalista a la deslumbrante belleza del lenguaje especializado de la medicina». El vicedirector de la RAE asegura que este tipo de obras «aportan a la lengua española un considerable enriquecimiento, en la medida en que ilustran acerca del origen, historia y problemática actual de un conjunto de términos, los médicos, que crece constantemente y con los que cualquier persona termina relacionándose. De igual manera, a la comunidad científica le plantea la necesidad de actualizar y explicar con rigor y claridad esos términos».

Medicina en español III reproduce fielmente la estructura y el espíritu de los tomos anteriores, con idéntica división de la obra en los mismos diez capítulos que continúan dando respuesta a incertidumbres y vacilaciones en el uso del lenguaje; explicaciones sobre la distinción entre parejas de términos afines o muy semejantes; trucos sobre el uso o la traducción del inglés médico; consejos sobre la importancia de la precisión, la claridad y la veracidad a la hora de comunicar algo por escrito; comentarios o anotaciones sobre grandes figuras médicas de ayer y hoy, sobre la historia de nuestro lenguaje o sobre el español y otras lenguas, tanto clásicas como modernas.

Fundación Lilly
La Fundación Lilly tiene como objetivo contribuir al mejor desarrollo de la sanidad española favoreciendo la generación y divulgación del conocimiento al servicio de los ciudadanos. Sus actividades se orientan al apoyo y fomento de la investigación (Premios de Investigación Biomédica o Foro de Ciencia); la divulgación del conocimiento (MEDES - MEDicina en ESpañol, reuniones y encuentros de alto nivel científico); y la formación y promoción de los profesionales sanitarios (Programa IESE, Cátedra de Educación Médica, Medicina Centrada en el Paciente). En sus iniciativas se tratan temas novedosos de marcada actualidad, contando para ello con la participación de personalidades sanitarias, científicos e investigadores de prestigio contrastado y el aval del Consejo Científico Asesor de la Fundación.

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